viernes, septiembre 1

JUAN PISTOLAS Y SU BIBLIOTECA

Cuando uno escribe sobre sus cosas y opta por un tema, me doy cuenta que hay un cúmulo de hechos, que satelizan y que también son dignos de ser narrados, por ejemplo, hoy quería escribir sobre una obra del Art Nouveau y de las reflexiones que ella me inspiraron (tal cómo lo hice hace alguna vez con aquel post: “La Victoria de Samotracia”), sin embargo, el cómo había llegado a este tema, sentí que debía contarlo, por ello, hoy le hablaré de mi amigo “Juan Pistolas” .


Juan o “Juan pistolas” como lo llamamos aquí en el pueblo; en su juventud se formó como seminarista, oficio como sacerdote, un buen día, se dejó tocar por la “Teología de Liberación”, abdico al catolicismo, militó en el partido comunista, luego, la vida le quito lo que más quería, hecho que le hizo cambiar diametralmente su forma de pensar, y ahora, se dedica a su finca y colecciona libros antiguos, se volvió como él mismo dice “un pequeño burgués”.

Su biblioteca personal, es de ensueño, en ella me sumergí horas y horas, cuando me encontraba en la etapa más dura de mi enfermedad, su atención para conmigo, la llevo marcada casi como un pacto de sangre, por él puedo decir que conocí a Morin, Wittgenstein, Manet y Monet, Habermas, Derrida, Saramago y otros más que por ahora se me escapan.

Ya recuperado de mi singularidad, lo sigo visitando con cierta frecuencia, aunque ahora, aquellas jornadas literarias, cambiaron por tertulias alrededor de una botella de ron.

***

El mes pasado se organizó una romería a la catedral de la virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia, Juan, aunque se alejó de la iglesia católica (por convicción según él, pues ahora se considera gnóstico), cuando supo de dicha romería no dudó en ir, pero antes debía limpiar un poco, la imagen de sacerdote renegado que tiene, así que a manera de desagravio, invito a un asado (o Parrillada como otros llaman), al sacerdote del pueblo, algunas matronas y priostes que organizaron la romería, y de paso, convidó a un par de amigotes y a mí, para que le ayudáramos con -“esa ralea de rezanderos”- según sus palabras.


Esa tarde degustamos de cabra y carnero, acompañado de plátano, papa, ají y cerveza, se habló de dogmas, de San Anselmo y de paso, se ventilaron los chismes del pueblo; yo oficie como mesero, ayudante de Cheft y también, como lidiador entre paganos y devotos, siempre cuidando de no contrariar ideas.


Cuando terminó el asado, la mayoría se fue, pero otro tanto nos dedicamos a lo que más nos gusta…, beber ron. Ya entrada la noche me “embutí” nuevamente en aquella biblioteca, esta vez el libro que al azar tomé, me llevó cual paseo virtual por Viena.

Esa noche-madrugada, conversamos con Juan, sobre nuestras vidas, sobre Feuerbach, sobre su desmitificación y sobre el Art Nouveau…, como ve, Juan es significativo para mi, él “con sus desvaríos cósmicos” y yo “con mis desvaríos personales”, es como si se juntaran, el hambre con la necesidad…

PD1Inspirado en aquella conversación y en aquel libro, en mi otro Blog (ParadigmasActuales), intenté escribir una parca reflexión al respecto, tomando como eje una obra del modernismo del siglo XIX.
PD2Le prometo que en otro post (no se cuando), le contaré de la dichosa romería a Chiquinquirá.
PD3Las fotos del asado son cortesía de don Gripino (el monaguillo del sacerdote), me atrevo a publicar las fotos, solo para que sienta un poco, el ambiente de aquella tarde, de mi tierra y de mi contexto.

Un abrazo.


 

posted by rafico @ 9:28 a. m. Comentarios: 3


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