sábado, febrero 21

CHELO.

Ella tan pronto se enteró de mi amnesia, me contacto y nos pusimos cita en una biblioteca, hacia ochos años que no nos veíamos.

Esta es la biblioteca donde nos encontramos.


































Pero nuestro reencuentro fue algo difícil; el recuerdo que tenía de ella era muy vago, sabía que habíamos tomado clases juntos y que compartíamos un gusto por el urbanismo, pero retenía poco de su apariencia.

Llegué a la hora acordada y divagué un rato por entre los estantes, matando el tiempo antes de que ella llegará, pero había en la biblioteca un barullo etéreo que incomodaba, y que era poco común en el ambiente sacro que debe haber en dicho lugar, sin embargo, no le di trascendencia y continúe hojeando entre los estantes; de pronto me pregunté, porqué habría dado por sentado que sería ella la que me reconocería? Y qué si es ella la que está esperando a que yo la reconozca?, sentí angustia de perder la oportunidad de verla, decidí entonces hacerme en la mesa más cercana a la entrada y escribí grande su nombre para que pudiera leerlo y así podernos reconocer.







Debo reconocer que fueron vergonzosos esos instantes, pues hacía contacto visual con cuanta mujer entraba o salía, el tiempo pasaba, seguía el incomodo ruido y nada que llegaba ella.












Me vino luego un presentimiento, me levanté y caminé para rastrear la fuente del dichoso ruido… Pues si señores, el metálico chillido, era de mi amiga, quien en su hermoso abrigo, llevaba unas llaves que sacudía cual cencerro, y como si fuera una pastora llamaba en susurros mi nombre, me dio compasión verla por toda la sala de lectura, de mesa en mesa, agitando su llavero y ver cómo los lectores la miraban a regañadientes… Me acerqué le toque el hombro y un abrazo automático surgió.

Coincidió que ella tenía programada una cirugía para su crónico astigmatismo y debía andar sin sus lentes por dos semanas, además, la pobre buscaba entre la penumbra de sus ojos a alguien que no recordaba su rostro, ahh y para completar la escena, en el edificio había una conferencia a la que asistía una personalidad, por lo que los teléfonos celulares estaban bloqueados.

Reímos a nuestro gusto, tanto, que nos sacaron de la sala, para alivio de los disgustados usuarios.









Fue un gran encuentro.
(Algunas fotos son propias otras ella me las presto)

 

posted by rafico @ 4:25 p. m. Comentarios: 7


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